Gelasio Giménez: un fecundo pintor de historias narradas en lienzos

Por Paúl Martínez. Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Fototeca Nacional Universitaria

Fotografía de Gelasio Giménez

El jueves 3 de julio del año 1969 Gelasio Giménez expuso sus obras en el edificio de Bibliotecas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, una exhibición organizada por el Departamento de Extensión Universitaria y que se inauguró apenas once días atrás a la declaración de guerra entre Honduras y El Salvador, fatídico evento que cambió por décadas la dinámica entre ambas naciones, otrora hermanas, y de repente -por ocultos intereses-, enfrentadas en una guerra sin sentido. Conflagración que también interrumpiría la muestra del artista, así como mucha de la dinámica cultural que la institución planeaba realizar por esa época. Autor desconocido, 1969, copia en papel fotográfico blanco y negro 9.7 x 12.7 cm

Haz clic en la imagen para visualizarla en alta resolución.

Resumen

Gelasio Giménez es uno de los pintores referentes en el arte nacional de la segunda mitad del siglo XX hondureño, su prolífica producción es la perfecta unión de experimentación y dominio técnico y conceptual en la creación plástica. Ha sido también maestro de relevantes artistas y un prolífico pintor que nos ha legado en centenares de obras parte de su esencia como ser humano que nacido en el extranjero, encontró en Honduras un sitio donde dilatar su arte, heredándonos maravillosas obras plenas de historia y significados surrealistas y complejos.

Sin título

Gelasio Giménez. 1964. Sin título. Óleo sobre tela, 74 x 100 cm, colección particular.

Haz clic en la imagen para visualizarla en alta resolución.

Un escultor de figuras plasmadas en lienzo

Gelasio Alberto Giménez Barrera nació en la isla de Cuba en el año 1923, en la ciudad de Cienfuegos -la llamada Perla del Sur-, en la provincia de Santa Clara. Ahí transcurrió su vida hasta la adolescencia, y siendo muy joven, Gelasio es aceptado en la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro -en La Habana, una de las más reconocidas escuelas de arte de nuestro continente-, ahí recibe la formación artística que marcaría su carrera a lo largo de su vida plena de creación. Sus obras conocidas en Cuba son más bien esculturas, a diferencia de toda su producción en Honduras que es eminentemente en pintura, y para ser honestos, las razones de ello las desconocemos, aunque no sería extraño o complicado el llevar las figuras representadas en cada pintura a una obra escultórica, pues están plasmadas como si fuesen en sí mismas volúmenes escultóricos.

Su madre Mercedes Barrera Arencibia le acompañó siempre en sus obras, en donde encontramos su rostro representado en muchas formas a lo largo de su dilatada producción. Su padre -Enrique Giménez Padrón-, tenía un taller mecánico en donde Gelasio desde joven apoyaba en las duras faenas diarias del negocio familiar. Quizá fue esa habilidad manual desarrollada en el taller paterno la que le inspiró en sus años de escultor en Cuba, disciplina del arte que nunca más volvería a practicar como afirmando que Cuba y la escultura quedaban en su pasado, y que en Honduras encontraría una nueva tierra y una renovada inspiración para su arte: la pintura.

Sin título

Gelasio Giménez. 1967. Sin título. Óleo sobre tela, 102 x 127 cm, colección particular.

Haz clic en la imagen para visualizarla en alta resolución.

En el año 2025, Galería Orígenes y el Museo para la Identidad Nacional organizaron una exposición de pintura titulada Donde las palabras no alcanzan, obras realizadas por Gelasio Giménez entre 1967 y sus últimas piezas del año 2007 -un autorretrato de hecho-, un recorrido visual por su prolífica producción que nos permitió admirar una carrera continua de experimentación y evolución técnica y temática, que de hecho, nos confirma esa idea de ver en sus pinturas objetos escultóricos, como si de alguna manera el artista quisiera dejar en cada pintura esa impronta de escultura que dejó en su Cuba natal antes de partir de la isla para no volver nunca más a la tierra que le vio nacer. Esta exposición nos ha permitido admirar en una reducida selección de obras, la prolífica producción plástica de Gelasio y su evolución técnica y conceptual a lo largo del tiempo.

Su arribo a Honduras podemos datarlo hacia 1958, luego de viajar de Cuba a México en donde quizá no encontró algo que le llamará a radicar en ese hermano país, motivos que sí encontró en Honduras y que le hicieron solicitar la ciudadanía que le fue otorgada en 1962. De ahí haría de nuestra tierra su segunda patria, consolidando su carrera de artista, mentor y experimentando con poesía, disciplina de la cual nos legaría cuatro libros por él también ilustrados.

Ausencia en la hierba

Gelasio Giménez. 1968. Ausencia en la hierba. Óleo sobre tela, 75 x 102 cm. Esta obra pertenece a la colección plástica del Banco Atlántida.

Haz clic en la imagen para visualizarla en alta resolución.

Como vemos en esta sucinta reseña, Gelasio aportó desde distintos puntos a la historia del arte nacional: como pintor -legándonos centenares de elaboradas pinturas-, como mentor -Aníbal Cruz, Alejo Lara o María Williams de Talavera se formarían en su estudio- y también como poeta -cuatro distintos libros de poesía nos dejan constancia de ello-. Una prolífica vida que nos es casi desconocida, en parte por el carácter un tanto esquivo del artista, no muy dado a la ostentación o a las apariencias, pero también por la inveterada carencia de estudios del arte en Honduras, tema en el cual la sociedad y la academia acumulamos una inexcusable y voluminosa deuda.

Si ese vacío no existiera, sabríamos de la vida de cada artista nacional, entenderíamos sus ideas sobre el arte y el mundo en que vivieron y podríamos entender mejor sus obras. Ejemplo de ello es la frase que Gelasio expresó en una entrevista a él realizada en 1970, la que nos sirve de guía para entender sus obras: «Comunicarme con mis contemporáneos. Expresarme. Decir una multitud de cosas mediante la forma, cosas que las mismas palabras no pueden expresar…» (Giménez, citado en Honorato, 1970, p. 7). En esta entrevista, Gelasio comentaba sobre su exposición en el Instituto Hondureño de Cultura Interamericana que fue inaugurada el 19 de noviembre de 1970 y nos plantea otra duda, pues él, aunque nacido en una isla rodeada del mar Caribe, en sus obras que nos son conocidas la figura del mar y la cultura que impregna a cada ser que vive en sus cercanías esta casi ausente, no hay referencias al mar, a las olas, palmeras o cualquier cosa que nos haga pensar en el trópico, y aún así, en dicha entrevista cuando se le preguntó sobre sus planes para el futuro, muy seguro expresó: «Viajar, vivir el resto de mi vida a la orilla del mar» (Giménez, citado en Honorato, 1970, p. 8).

Luego de 1970 no tenemos noticia alguna de si el artista viajó o no fuera del país, lo que si sabemos con certeza es que nunca vivió cerca del mar, su residencia y su estudio en Honduras fue siempre en el área central de la ciudad capital Tegucigalpa: los barrios Los Dolores, La Hoya y finalmente La Fuente. Ahora bien, lamentamos párrafos atrás la carencia de bibliografía sobre el arte y los artistas a nivel país, por lo que la figura del mar pueda no aparecer en lo poco que hemos encontrado del artista sobre este tema, sin embargo, en una reseña de prensa de la exposición que Gelasio realizó en julio de 1969 en nuestra universidad, se publican reproducidas en blanco y negro tres pinturas, una de ellas titulada Cangrejos y otra con título Junto al mar. En la primera, tres cangrejos parecen desfilar uno después del otro (tema marino por excelencia) y en la segunda, una pequeña niña sin vestimenta se halla de pie a la par de lo que pareciera ser un cerco que delimita un terreno. Quizá sea una pequeña que desea entrar al mar, no existe referencia más que este recorte y a decir verdad, la calidad de reproducción del impreso no ayuda para apreciar mayores detalles -es 1969, la industria de impresión gráfica a nivel país es limitada y la calidad de los impresos no permite ver mucho en la parte visual-.

Sin título

Gelasio Giménez. 1975. Sin título. Óleo sobre tela, 76 x 102 cm, colección particular.

Haz clic en la imagen para visualizarla en alta resolución.

Una segunda nota de prensa sobre la misma exposición refiere otra información que nos devela el vacío que existe sobre el arte nacional. En esta noticia se informa que 37 pinturas son las que aparecen en el catálogo -impreso que lastimosamente desconocemos si ha quedado algún ejemplar de él-, además describe algunos de los títulos de las pinturas exhibidas, entre los que destaca la obra titulada Junto al mar, y especialmente llama nuestra atención la cita que textualmente dice: «“La Siesta” trae remembranzas de Cuba…» (Suazo, 1969, p. 8). Un catálogo que nos traería luces sobre la exposición y títulos de obras que remiten a temas marinos, mismos que en su trabajo posterior estarían ausentes o que al menos desconocemos si existen obras que traten estos temas relacionados al mar y por ende a su nacimiento en una isla. Parece trivial el dato o la reflexión, pero nos demuestra la ausencia de información -visual o escrita-, sobre uno de los pintores más importantes de la historia del arte hondureño del siglo XX. Y Gelasio no es un caso aislado, a medida esas generaciones van partiendo y aquellos que fueron contemporáneos a ellas igual parten, el no tener registros de sus vidas y de sus obras -sean escritos, sonoros o visuales-, simplemente dificulta el poder construir una historia del arte nacional.

Una breve reseña del arte nacional publicada en 1968 por el Instituto Hondureño de Cultura Interamericana y la Escuela Nacional de Bellas Artes nos da importantes datos sobre la movilidad de Gelasio a nivel internacional, al menos antes de la década de los setenta:

En su tierra natal presentó exposiciones individuales en el Lyceum de El Vedado (1953), dejando muestras de su creación en la fachada del Palacio de Bellas Artes y un grupo escultórico particular en La Habana. Posteriormente efectuó otras exposiciones individuales en México, El Salvador y Tegucigalpa (1958, 1963 y 1966).

Exposiciones colectivas: Galerías de Arte, San José, Costa Rica; Cuarto Salón de Octubre, Guayaquil; Primer Salón de Pintura, Tegucigalpa; International House, Nueva Orleans; Concurso Esso de Artistas Jóvenes; Segundo y Cuarto Salones Anuales de Pintura (El arte contemporáneo en Honduras, p. 18).

Por la anterior reseña vemos entonces que tuvo mucha actividad artística en la primera década de residir en Honduras, teniendo exposiciones en distintos países de América y a nivel país. En la década siguiente, existen noticias publicadas en prensa y revistas nacionales que nos informan de sus exposiciones, pero no hacen referencia a muestras internacionales, por lo que no sabemos con certeza si cumplió su afirmación expresada de viajar, aspiración que párrafos atrás citamos compartió en la entrevista de 1970.

La consagración de un obispo

Gelasio Giménez. 1989. La consagración de un obispo. Óleo sobre tela, 120 x 160 cm. Esta obra pertenece a la colección plástica de la Fundación para el Museo del Hombre Hondureño.

Haz clic en la imagen para visualizarla en alta resolución.

Para la década de los ochenta, Virgilio Guardiola escribió una reseña en 1982 sobre la exposición que Gelasio y Aníbal Cruz realizarían juntos, y sobre el primero expresó que: «Gelasio Giménez es un artista hondureño nacido en Cuba. Se hizo pintor en nuestra patria, aquí forjó y modeló ese lenguaje que estamos presenciando esta noche» (Guardiola, 1982, p. 32). Virgilio también se expresa sobre la faceta de mentor de Gelasio, al referirse a esta muestra, nos narra que:

Hablamos de academia porque precisamente Aníbal, además de sus estudios regulares en la Escuela de Bellas Artes y del fecundo aprendizaje en su barrio, en su ciudad, en el pueblo, encontró también la forma, el color y la pericia en el oficio no en la escuela oficial sino en las enseñanzas de Gelasio Giménez.

Esta exposición es una muestra de cómo el alumno, educado en libertad, sin egoísmos, puede forjar un lenguaje propio, sin apartarse del conocimiento adquirido pero sin ser la copia fiel y textual del maestro (Guardiola, 1982, p. 33).

En la entrevista antes referida de 1970, Gelasio se expresa de sí mismo como mentor minimizando su papel y también su aporte al arte nacional, al respecto, Gelasio expresa: «Mira –me dice– realmente, yo no sirvo para la enseñanza. Pierdo la paciencia con mucha facilidad y… con mucha frecuencia» (Gelasio, citado en Honorato, 1970, p. 8). Ahora bien, en la nota de prensa de la exposición de 1969 en la universidad, se nos brinda un dato muy importante:

En el Edificio de Bibliotecas de la Ciudad Universitaria, se inaugurará mañana a las 7 y 30 de la noche la gran exposición de casi cincuenta obras que presenta con orgullo nuestro máximo pintor Gelasio Giménez, bajo el auspicio de nuestra máxima casa de estudios. En su estudio del barrio de La Hoya, frente al Río Chiquito hemos visitado al creador artístico en cuya escuela descollan admirablemente doña Pilu de Ortez Colindres, doña María Williams de Talavera, doña Nereida de Rivera y el Dr. Alejo Lara. En España está ya el máximo descubrimiento de Gelasio, el joven pintor hondureño Aníbal Cruz, quien en estos momentos se destaca admirablemente en la Península Ibérica (Mañana abre su exposición en la Universidad Nacional Autónoma, 1969, p. 9).

El primer dato extraído de la reseña anterior es la cantidad de obras: cincuenta. Una nada despreciable cantidad que nos muestra la dedicación del pintor a su oficio, y un segundo dato es que enumera a quienes impartía sus conocimientos el artista, lista que se queda corta pues bien podrían sumarse muchos nombres más y otros que seguramente nunca conoceremos. Lo anterior desdice en alguna manera la frase de Gelasio cuando expresa que «yo no sirvo para la enseñanza», pues si un Virgilio elogia el trabajo de mentor e inspiración para Aníbal Cruz que Gelasio significó, en realidad debió haber sido un buen maestro, y en entrevistas personales realizadas a quienes le conocieron e inclusive visitaron su estudio como estudiantes, mencionan su generosidad al transmitir lo que de pintura él sabía, además de reflexionar sobre las cosas subjetivas de la vida que caracterizaron siempre sus obras.

Retrato de Aníbal Cruz

Gelasio Giménez. 1990. Retrato de Aníbal Cruz. Óleo sobre tela, 41 x 56 cm, colección particular.

Haz clic en la imagen para visualizarla en alta resolución.

Gelasio fallece el domingo 23 de noviembre de 2008, sus casi nueve décadas de vida las vivió dedicado al arte completamente, firmó obras inclusive en ese año que partió hacia el oriente eterno. Detrás de él ha quedado una profusa producción plástica, poemas y artistas que recibieron en una u otra forma su ejemplo y enseñanzas. Nunca regresó a su natal Cuba, dejando quizás en ella atrás su pasado: patria, familia y el oficio de escultor. Esta reducida muestra de obras que acá compartimos nos permite de manera rápida admirar su evolución técnica y temática en la pintura, disciplina que abrazó en Honduras y en la cual destacaría como pocos y desde donde centraría su permanente búsqueda de la mejor manera de compartir su arte. Esta muestra es un pequeño tributo a esa vida dedicada a enaltecer el arte de la pintura, es un sentido homenaje a un artista latinoamericano que encontró en nuestra tierra la inspiración necesaria para abrazarla como su propia patria.

Tegucigalpa, MDC, CAC-UNAH Sede Paraninfo, viernes 26 de junio de 2026

Galería de obras

San Francisco de Asís, 1991 - Gelasio Giménez

San Francisco de Asís

Gelasio Giménez · 1991

Óleo sobre tela con laminillas de pan de oro, 47 x 60 cm. Colección plástica del Banco Atlántida.

Piedad, 1995 - Gelasio Giménez

Piedad

Gelasio Giménez · 1995

Óleo sobre tela, 127 x 102 cm. Colección particular.

Sin título, 1998 - Gelasio Giménez

Sin título

Gelasio Giménez · 1998

Acrílico sobre tela, 130 x 169 cm. Colección particular.

Autorretrato, 2007 - Gelasio Giménez

Autorretrato

Gelasio Giménez · 2007

Óleo sobre tela, 46 x 58.5 cm. Colección particular.

Referencias bibliográficas

El arte contemporáneo en Honduras. (1968). Tegucigalpa: Instituto Hondureño de Cultura Interamericana, Escuela Nacional de Bellas Artes.

Guardiola, Virgilio. (1982). Aníbal y Gelasio: una exposición. En revista Alcaraván, abril de 1982, No. 12. pp. 32-33.

Honorato, Sergio. (1970). Gelasio. En revista Extra, diciembre de 1970, Año VI, No. 65. pp. 7-11.

Mañana abre su exposición en la Universidad Nacional Autónoma. (1969). En diario El Día, miércoles 2 de julio de 1969. Año XXII, No. XXII No. 6927. Tegucigalpa: Imprenta El Día. p. 9.

Suazo, Filadelfo. (1969). Por primera vez una exposición de pintura a la altura de las galerías romanas. En diario El Día, viernes 11 de julio de 1969. Año XXII, No. 6935. Tegucigalpa: Imprenta El Día. p. 8.

Las obras exhibidas en esta plataforma han sido cedidas temporalmente al Centro de Arte y Cultura de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (CAC-UNAH) para su difusión digital a través de la Galería Virtual de las Artes (GAVIA).

La autoría y los derechos de las obras corresponden exclusivamente a sus creadores o titulares.

Queda estrictamente prohibida su descarga, reproducción, distribución, modificación o utilización con fines distintos a los de consulta personal o académica, sin la debida autorización expresa.

Para solicitar el uso o reproducción de alguna obra, puede escribir al correo cac@unah.edu.hn, desde donde se canalizará la consulta con el/la autor(a) correspondiente.

Contáctenos

Centro de Arte y Cultura
Sede Comayagüela
Barrio Concepción, entre segunda y tercera avenida, séptima calle, frente al Parque La Libertad, Comayagüela, M.D.C. Honduras.

Sede Paraninfo
Centro Histórico de Tegucigalpa, frente al Parque La Merced y contiguo al Congreso Nacional.

cac@unah.edu.hn
2216-5100
Ext. (Comayagüela) 100797 - (Paraninfo) 101008
Cerrar

Opciones de Accesibilidad Visual

Cambiar Tamaño de fuente

Fuente más legible

Cambiar Tamaño de fuente

Calendario 2025 Portal de Estadística