1975. Diez obras insignes del arte hondureño

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Ezequiel Padilla Ayestas nació en la ciudad de Comayagüela el 14 de septiembre del año 1944, y como todos los artistas ya reseñados, desde una corta edad mostró una marcada inclinación hacia el arte, disciplina a la cual dedicaría su vida y en donde encontraría el espacio perfecto para expresar su particular forma de ver y entender el mundo que le rodea. Con el transcurrir del tiempo, Ezequiel refinaría esa capacidad de transmitir a través de sus obras un fuerte contenido social, de ahí quizá también la fuerza de sus trazos, reafirmando a través de contenido y forma su descontento con las condiciones sociales en nuestra nación. Esa unión de apariencia y contenido le ha convertido en una referencia obligatoria del arte hondureño del siglo XX.

Cuando admiramos el retrato superior, imposible es no recordar la figura de antirretrato implícita en la obra de 1974 El sonámbulo realizada por Joan Miró, que si bien es cierto a ambos creadores los separan grandes distancias de estética y contenido, Ezequiel siempre afirmó admirar al gran artista nacido en Barcelona, España en 1893 y referente obligado del arte universal. Conocemos la obra de Miró por sus fondos blancos, en esta obra referida el fondo es negro, como negro es el color predominante en la obra de Ezequiel que conocemos de la década de los setenta. El retrato de Alicia Tosta es un ejemplo de lo anterior, un fondo oscuro hace destacar la luminosa piel blanca de la figura retratada, y aun cuando Ezequiel se ha caracterizado siempre por una pincelada violenta y nada uniforme, en este caso esa fuerza más bien pareciera reforzar una belleza etérea que el artista deseó plasmar en este homenaje visual a quien fuera su primera esposa, lastimosamente fallecida en el año 1973. Para la composición el artista elige situar a la figura retratada a la izquierda del cuadro, dejando en el extremo derecho esa oscuridad en la cual parece morar la figura de un hombre apenas perceptible que refleja en su rostro -escasamente bosquejado-, una terrible pena, como si fuese el mismo artista atribulado por la inesperada partida de su ser amado.

Ezequiel falleció el 22 de noviembre de 2015, su partida fue imprevista para todos y faltaban apenas tres días para inaugurar su exposición titulada El sueño americano, evidencia incontestable de su acendrado compromiso con el arte y con su sociedad.

Luis H. Padilla

Luis H. Padilla. Sin título. 1975. Óleo sobre tela. 78 x 96 cm. Fotografía por Paúl Martínez en formato digital 35 mm, 2013

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Luis Hernán Padilla nació en el año 1947 en la comunidad de Caridad, en el departamento de Valle, siendo su inclinación al arte manifiesta desde su temprana infancia hasta concretar su anhelo de conocimiento artístico cuando ingresa en 1965 a la ENBA. Longino Becerra -en su obra de 1989 antes reseñada-, resume en un párrafo la obra que hacia la década de los setenta Luis H. Padilla realizaba:

Pero Luis, al preocuparse por los problemas sociales, nunca abandonó los puramente plásticos, es decir, el tratamiento de las formas. Por ello, si bien hubo de adoptar el postulado de que la esencia del arte debe ser el hombre y sus problemas, conservó una evidente independencia respecto al estilo. Con elementos del expresionismo, el cubismo y la figuración llegó a una síntesis que le satisfizo desde el primer momento: la neofiguración de contenido social (Becerra, 1989, p. 111).

Padilla en su obra de la década de los setenta convierte a la figura humana en el centro de su creación, figuras estilizadas y sin aparentes proporciones, más bien deformes y plasmadas en tonalidades grises y oscuras, miradas tristes o indefinidas que marcan el sello del artista en sus creaciones de la época. En el presente, el maestro Padilla sigue activo con su arte, dedicado ahora a otros temas y un estilo algo distinto al que apreciamos en esta pintura de medio siglo atrás.

Hermes Armijo Maltez

Hermes Armijo Maltez. Sin título. 1975. Óleo sobre tela. Fotografía por Evaristo López Rojas en película reversible en color formato 120 mm, 1987

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Hermes Armijo Maltez nació el 8 de mayo del año 1951 en la ciudad de La Lima, Cortés, siendo sus ansias de aprender arte su incentivo a inscribirse en la ENBA en la segunda mitad de la década de los sesenta, para luego de su egreso de ella en 1971 continuar sus estudios artísticos en México. Su obra ha sido una búsqueda constante de identidad propia, siempre con un fuerte contenido social que le caracterizó a lo largo de su prolífica carrera. Longino Becerra en 1989 así le describió:

Armijo se caracteriza por su manifiesta tendencia a subrayar los volúmenes, pero limpiándolos de todos aquellos detalles que les pueden quitar soltura y movimiento. Su propósito es bien claro: exaltar dramáticamente el motivo de cada cuadro para imponerlo como un hecho digno de tomarse en cuenta por su significación humana. Esto lo lleva a un esfuerzo extraordinario por abstraer los actos puros de los personajes a fin de que el espectador no vea, por ejemplo, a una “rezadora”, sino al rezo mismo; no a una mujer triste, sino a la tristeza; no a una “madre”, sino a la maternidad (Becerra, 1989, pp. 89-90).

Maltez tomaba temas de identidad hondureña y las desarrollaba en series, la pintura que de él compartimos es una muestra de ello. Rezadoras, procesiones, religiosidad eran temas tratadas con una estilización visual que se convirtió en su signo personal, aunque en este caso -y en el resto de esta serie- los colores oscuros predominan, tonalidades que mantiene el artista a lo largo del decenio y que se diferencian de los tonos claros y vivos de sus obras últimas. Maltez falleció el 21 de noviembre de 2016 luego de padecer una fulminante enfermedad terminal que privó a Honduras de uno de sus principales exponentes en el siglo XX.

Tegucigalpa MDC, Paraninfo Universitario, 22 de octubre de 2025


 

Referencias bibliográficas

Argueta, M. (1996). Diccionario de Artistas Plásticos hondureños. Choluteca: Ediciones Subirana.

Arroyo Calderón, P. (2010). Liberalismo, catolicismo y romanticismo: la construcción discursiva de la identidad femenina en América Central (1880-1922). En Casaús Arzú, M. E. (Coord.). (2010). El lenguaje de los ismos: algunos conceptos de la modernidad en América Latina. Ciudad de Guatemala: F&G Editores. pp. 125-153.

Becerra, L. y López Rojas, E. (1989). Honduras 40 pintores. Tegucigalpa: Editorial Baktun.

Becerra, M. (1978). El valor de los Caolines. En diario El Día, martes 13 de junio de 1978. Año XXX. No. 9601, pp. 5, 8 y 9.

Exposición de Mario Castillo se inaugurará mañana en San Pedro. (1961). En diario El Día, miércoles 12 de abril de 1961. Año XIII. No. 3966. Tegucigalpa: Imprenta El Día. pp. 1 y 7.

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