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Sala de las tres Culturas
Mural Maya

A la izquierda, el mural que se hallaba en el hotel Honduras Maya y a la derecha la reproducción de un marcador esculpido en piedra del parque arqueológico de Copán que López Rodezno ilustraría a tinta

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Hasta esta sección las figuras reproducidas en el mural eran pares, sus rostros se miraban como si fuesen parte de la misma representación. Caso contrario de esta figura que se inspira en jugadores de pelota: con la rodilla izquierda pegada al piso, peto azul para proteger su pecho y ricamente ataviado con falda de piel de jaguar y ornamentos de jade. Su figura esta inspirada con ligeras variantes en el marcador de piedra esculpida que fue encontrado en el parque arqueológico de Copán y que López Rodezno dibujaría a tinta, respetando de este original la posición del jugador y en líneas generales su atavío, modificando el diseño de la pelota -que generalmente se suele representar de mayor tamaño en este tipo de obras-, que en el marcador aparece de forma casi esférica y con glifos en su centro, y en la obra de Rodezno su forma es más parecida a la de un escudo y prescinde el artista de los glifos dejando un rostro como figura decorativa.

Rodezno respeta inclusive la forma del nudo que sale del peto azul y que cae sobre la falda de piel de jaguar, peto que es anillado en sentido horizontal como en la escultura original en la cual fue inspirada, al igual que la falda cuyo material y simbolismo de jaguar revelan a un jugador relevante de la élite: un guerrero destacado o un miembro de la nobleza de la antigua ciudad-Estado de Copán. Si bien es cierto, la identificación de material arqueológico que le ha servido al artista de referencia ayuda a darle contexto a su creación, no debemos perder de vista que se trata de obras modernas de un artista del presente, interpretando o creando nuevas obras inspiradas o no en material arqueológico del profuso acervo visual que naciones como la nuestra han heredado de sus pueblos originarios y que en el caso del artista Rodezno, se dedicaría a documentar.

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Copador

A la izquierda podemos apreciar la ilustración del personaje de una vasija Copador que López Rodezno dibujaría. Al centro, un detalle del mural que se hallaba en el hotel Honduras Maya y a la derecha la reproducción de un danzante que el artista ilustraría igual de una vasija estilo Copador

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La última sección del mural -en el extremo derecho-, toma varias referencias -ya identificadas-, que nos hace más sencillo comprender lo que el artista Rodezno ahí representó. Su figura central es un danzante que levanta ambos brazos y se sostiene sobre un solo pie -el izquierdo-, en tanto su pierna derecha la levanta y la dobla a la altura de la rodilla. Además de su postura, el atavío del personaje es muy similar al vaso estilo Copador que el artista Rodezno reprodujo y que le ha servido de modelo, solo varían en este vestuario los colores usados en el mural, que el artista elige para él una paleta de colores fría, predominando el violeta y el azul, pero respetando a grandes rasgos el diseño de la vasija. Con respecto a este original, el artista Rodezno prescinde de la máscara doble que porta el danzante -una que oculta su rostro y la otra que lleva como tocado-, dejando en el mural a este danzante con un profuso tocado coronado con plumas largas de quetzal. Otra diferencia notable entre ambas representaciones, es que el danzante en la vasija original baila descalzo, en tanto que en el mural se le presenta calzado, destacando de hecho estas prendas con color amarillo.

De la figura detrás del danzante nos es más elusivo su significado. Es una estilización de otro elemento ilustrado por Rodezno en su registro de piezas prehispánicas. En la vasija original, podemos inferir sea un elemento representando una serpiente estilizada, ya que toda la escena hace referencias a la imagen de la serpiente, tanto en este elemento, como también en el atavío del personaje a su derecha.

Esta serpiente, si ya en la vasija original tenía un alto nivel de abstracción, en la obra mural de Rodezno en donde reinterpreta este diseño lo estiliza aún más, prescindiendo de los colmillos y escamas de la serpiente original que dan una pista para identificarla. Rodezno también engrosa la parte inferior de este elemento, que en la serpiente original vendría siendo su mandíbula inferior, la que al engrosarla pierde un poco esta sensación y la hace ver como una base que soporta la figura, cambiando la percepción que de ella podamos tener. Debemos mencionar nuevamente la trascendencia de la conservación de los acervos documentales para el estudio de obras que como las de López Rodezno se nutren de una rica colección del pasado, a lo que hay que agregar que tiene mucho que ver la cultura visual del momento en que cada obra ha sido realizada, siendo los temas prehispánicos en las décadas del sesenta y setenta del pasado siglo XX muy comunes en nuestra nación, especialmente de la cultura maya. No era extraño en esa época ver en infinidad de casas de todas las clases sociales en Tegucigalpa puertas de madera talladas con personajes y símbolos mayas, lo que nos da una idea de lo común que era en ese entonces la costumbre de identificarse -incluso a nivel domiciliario-, con esta estética en particular.

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Boceto

Boceto del mural que estuvo originalmente ubicado en el espacio de recepción del hotel Honduras Maya, nótese que la posición de los personajes es distinta a la que a aparecen en la obra final. Autor desconocido, copia en papel fotográfico 12.6 x 8.8 cm

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La fotografía de un boceto del mural que se colocó originalmente en el hotel Honduras Maya -conservada por la familia del artista Rodezno-, nos deja ver que en ese boceto la distribución original de algunas de las figuras era distinta a la obra final montada en el hotel, sembrando la duda sobre su significado o la narración que el artista deseaba fuera apreciada por el observador del mural al pararse frente a él. Aunque rara vez un artista da explicaciones sobre el significado de sus obras, difícil es saber en el presente si la distribución de las escenas del mural tenía una razón en particular, si obedecía a una narración visual específica planeada por el artista desde un inicio, o si tal como nos muestra el boceto, la composición ya en el mural final fue modificada, cambiando la posición original de las escenas por razones que desconocemos y que sería casi imposible para nuestro presente tener la certeza de esas modificaciones, precisamente por esa casi tradición de los artistas a no explicar el por qué de sus creaciones.

Igual hemos deseado compartir esta fotografía del boceto para dejar un registro para la historia del arte hondureño, quizá en un futuro se encuentren otros documentos visuales, escritos o sonoros sobre este u otras temas del arte nacional que nos aclaren tantas dudas sobre tantos temas. De momento, las referencias históricas sobre la creación y montaje de este mural nos han eludido, solo tenemos el registro fotográfico acá compartido, igual que de las otras obras que también se muestran en esta presentación, es una debilidad siempre presente en nuestra historia, más notoria en algunos casos, más elusiva en otros, carencias que deben reducirse o al menos preocuparnos como academia por aportar a su esclarecimiento a manera de conocer la vida y obra de grandes artistas que nos han heredado un invaluable legado, mucho de él para tantos desconocido o como en el caso siguiente, lastimosamente ahora ya desaparecido.

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Aeropuerto

Una de las escasas imágenes que existen del mural que se exhibía en el aeropuerto Toncontín. A la izquierda vemos a Raúl Fiallos y a la derecha a Arturo López Rodezno. En la placa ubicada en la parte inferior hacia el centro de la obra, se leen sus autores: Arturo López Rodezno, Ivona Pavél y Manuel D. Agurcia. Autor desconocido, copia en papel fotográfico blanco y negro, 16 de noviembre de 1974.

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Murales (casi) perdidos: indiferencia o catástrofe

Aeropuerto Toncontín

La historia del arte hondureño presenta lamentablemente enormes vacíos, lagunas que pasados los años se van volviendo más difíciles de completar, sea porque sus protagonistas poco a poco van desapareciendo o porque las fuentes documentales nunca existieron o igual también se van desvaneciendo con el paso de los años. Y ambas se unen en el caso presente: han fallecido sus autores y protagonistas y no se encuentran fuentes que describan la obra, los autores o el contexto en el cual el mural fue realizado, solo imágenes o datos dispersos podemos encontrar, pero entre mayor sea la cantidad que de este material podamos reunir, más factible será escribir la tan necesaria historia del arte hondureño y de sus principales protagonistas.

El aeropuerto Toncontín ha sufrido a lo largo de su historia incontables modificaciones, algunas sencillas y otras lo han transformado completamente. Del edificio original construido por Francisco Prats Vives en los años cuarenta del pasado siglo, poco es lo que ha quedado visible en el presente, y con estas remodelaciones externas, también se han modificado sus espacios interiores, incluidas las áreas en donde se hallaban instaladas algunas obras de López Rodezno, como los mosaicos alusivos a los departamentos de Honduras (17 en ese entonces, pues hablamos de 1948) y también el mural que admiramos en la fotografía superior.

La placa ubicada hacia el centro de la parte inferior de este mural, identificaba a sus autores: Arturo López Rodezno, Ivona Pavél y Manuel D. Agurcia, qué papel desempeñó en la obra cada quien es algo que no lo podemos saber, es de esos vacíos documentales que párrafos atrás lamentamos que existen en nuestra historia. La técnica de la obra es similar a las que el artista Rodezno  había ya realizado antes en 1970: una estructura de diseño abstracto en metal y losas de mármol que soportan placas de cobre con esmalte de cerámica en ellas aplicado. Esta estructura de metal es seguramente realizada por los dos autores que aparecen con Rodezno en la placa (Pavél y Agurcia), pues la técnica y el estilo de diseño plasmado en las losas de mármol que soportan el esmalte sobre cobre es indiscutiblemente obra del primero, tanto por su temática como también por su manufactura y su estética. En el caso particular de este mural, su diseño difiere de las obras antes referidas en que se basan las figuras mayoritariamente en vasijas polícromas estilo Ulúa, siendo en las obras previas el arte de la civilización maya su inspirador. De las seis figuras representadas, tres corresponden al primer estilo y tres al segundo.

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Boceto

A la izquierda vemos el mural que se hallaba en el aeropuerto Toncontín, hacia el centro la reproducción de un danzante que el artista ilustraría de una vasija estilo Copador y a la derecha un detalle del mural que se hallaba en el hotel Honduras Maya y que ahora es exhibido en el salón cultural de las oficinas principales del Banco Atlántida en Tegucigalpa

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La primera de las figuras a la izquierda del mural (hacia la parte baja de él), corresponde a un danzante para cuyo diseño se inspiró el artista en una vasija estilo Copador encontrada en el parque arqueológico de Copán y que Rodezno había ilustrado antes, incluso su diseño -más estilizado-, lo había ya usado en el mural del hotel Honduras Maya que antes ya reseñamos, pero en este mural del aeropuerto invertiría la imagen -en la vasija original, el danzante mira hacia la izquierda y en el mural ve hacia la derecha-, pero respetaría su indumentaria, en especial su doble máscara y su profuso tocado de plumas de quetzal, además de sus ornamentos en brazos y tobillos, elementos que en el mural del Honduras Maya el artista Rodezno omitiría. Si respetó o no la coloración original de la pieza es algo que no lo podemos corroborar, simplemente porque carecemos hasta el momento de una imagen a color de este mural.

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Boceto

Hacia la izquierda admiramos el mural que se hallaba en el aeropuerto Toncontín, y hacia la derecha la figura que el artista ilustraría de una vasija que imita el estilo Copador

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La figura superior de la mitad izquierda del mural es un personaje que pareciera volar, como si de retratar un estado de éxtasis se tratase, tanto en la vasija original como en el mural así se le presenta y esa es la idea que le transmite al espectador: un personaje que levita. Ha sido inspirada en una vasija que imita el estilo Copador, por ello su diseño y simbolismo es algo distinto al arte maya al cual estamos más familiarizados y que el mismo Rodezno más utilizaría como inspiración y referencia en sus propias creaciones. Este personaje acostado y con sus piernas y brazos flexionados hacia arriba, parece mirar y participar en la escena frente a él desarrollándose, que retrata a dos personajes sedentes viéndose uno al otro, el primero de ellos mira hacia la derecha y el segundo ve al observador de la vasija pero la posición de su cuerpo apunta hacia la izquierda, insinuando una interacción entre él y el personaje de enfrente, reforzando esta idea la voluta dibujada frente a su boca, que en el arte prehispánico maya representaba la acción de hablar. Ambas figuras pertenecen sus referencias originales a dos distintas vasijas, la primera un poco más estilizada, siendo difícil determinar la posición exacta del personaje, pues si bien da la impresión de estar sentado, pareciera que lo estuviera con sus piernas extendidas hacia el frente, posición que la extremada estilización de esta figura hace dudar de su exacta posición (tanto en la vasija original prehispánica como también en el mural de López Rodezno).

 

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Boceto

Hacia la izquierda admiramos el mural que se hallaba en el aeropuerto Toncontín, y hacia la derecha la figura que el artista ilustraría de una vasija que imita el estilo Copador

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La figura del extremo derecho es más detallado su acabado, quedando claro que a quien representa esta sentado con las piernas cruzadas, con su brazo izquierdo flexionado y la boca abierta, en ademan de hablar. Como ya fue antes mencionado, su ojo está dibujado completamente de frente y ve directamente al observador de la pieza, un detalle anatómico que escapa a nuestra comprensión. En las tres figuras de la parte superior reseñadas, el artista Rodezno respetó en buena medida el diseño original que ha inspirado cada figura, si también respetó su cromatismo es difícil afirmarlo pues al momento de escribir las presentes líneas, no hemos identificado una fotografía a color de esta obra mural completa.

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Boceto

Hacia el centro de la fotografía izquierda, admiramos en el mural que se hallaba en el aeropuerto Toncontín la figura de la derecha que el artista ilustraría de una vasija que imita el estilo Copador

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