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Juan Ángel Irías. Procesión en honor al segundo

centenario del hallazgo de la Virgen de Suyapa, 1947.

 

 

Paúl Martínez
Fototeca Nacional Universitaria - UNAH

 

 

Juan Ángel Irías ha sido en la primera mitad del pasado siglo XX, uno de los fotógrafos documentales más importantes en Honduras. Su amplio acervo fotográfico incluye imágenes de arquitectura, retrato, paisaje, concentraciones políticas, así como también tradiciones culturales como la que en catorce placas en película negativa de nitrato registró en el año 1947 de la procesión que llevó a la imagen de la virgen de Suyapa de su antigua ermita a la Catedral Metropolitana en el centro histórico de Tegucigalpa, fotografías que el pueblo hondureño pudo admirar en una exposición inaugurada el día jueves 30 de mayo del año 2019 en el salón Alejandro Colíndres, ubicado en la antigua ermita de Suyapa, centro religioso y cultural de la aldea de Suyapa, histórica comunidad situada hacia la zona nordeste de esta ciudad.

La muestra fue posible gracias al auspicio de la que en ese momento era la Dirección de Investigación Científica Universitaria (DICU) y que ahora es Dirección de Investigación Científica Humanística y Tecnológica (DICHyT), la que a través de una beca de investigación sustantiva asignada al Grupo de Investigación Filológica de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras hizo posible la muestra y permitió presentar el quehacer de nuestra Universidad en su papel de generar conocimiento y compartirlo con la sociedad hondureña, en esa ocasión con los vecinos de la aldea de Suyapa. 

La exposición del año 2019 consistió en trece paneles de exhibición que mostraban igual número de fotografías en blanco y negro, de las cuales se hicieron escáneres de alta resolución, archivos que fueron restaurados y calibrados para ser impresos en tecnología digital en paneles de 32 x 40 pulgadas. Los originales fotográficos utilizados para la muestra fueron negativos en película de nitrato formato placa 10.4 x 6.2 cm, base que los convierte en material sumamente frágil y altamente inflamable. El formato placa era común su uso a nivel país hacia la época en la cual han sido captadas estas fotografías y la complejidad de su uso se magnifica cuando se usa para captar eventos en espacios públicos, como lo son los registrados en la presente colección. Para captar una imagen en formato placa es indispensable el uso de una cámara fotográfica de gran formato, lo que implica también que es de mayores dimensiones que cualquier cámara moderna que podamos imaginar, si a ello le sumamos que cada porta película solo puede utilizar dos negativos (dos placas), vemos entonces que captar catorce fotografías de una procesión que duró seis horas es un número bastante aceptable, pensando en las dificultades que ese sistema podía presentar.

Las facilidades de la tecnología moderna para captar fotografías nos hacen olvidar que su práctica en tiempos pretéritos representaba complejidades ahora difíciles de entender, las que a medida nos retrocedemos en el tiempo se dimensionan. El fotógrafo documental de la primera mitad del siglo XX hondureño utilizaba formatos grandes, aún no se popularizaban del todo los formatos medianos o el popular formato 35 mm que sin duda hubiesen facilitado la labor del documentalista y hubieran también permitido ampliar el número de fotografías por ellos creadas. Por razones como estas es que reunir esta colección, reproducirla, catalogarla y difundirla es un acierto que permite construir la historia de la fotografía documental en Honduras. No ha sido una tarea fácil, los negativos no se han encontrado juntos, con fichas o información que refiera los hechos en ellos registrados. Estos originales han sido localizados en distintas fuentes, con distintos propietarios, su estudio individual ha permitido agruparlos en una sola colección, luego establecer qué hecho han registrado y más complicado aún determinar en qué fecha sucedió el evento en estas fotografías documentado.

Identificar al autor que creó las fotografías fue más sencillo debido a un aporte fortuito. El hallazgo de una copia en papel fotográfico tipo Post card hecha por contacto de uno de estos negativos en placa -la que llevaba en su anverso el sello impreso de Juan Ángel Irías-, permitió inferir que la colección completa era de su autoría, ello confirmado por las marcas uniformes y siempre presentes que deja impresas en cada negativo la cámara fotográfica que las ha captado. Una marca única e irrepetible que da la certeza de que han sido realizados por la misma cámara y por ende por el mismo autor, ya que una cámara de gran formato era para su tiempo un objeto muy valioso de difícil manipulación que por lo general no era prestado a nadie, era utilizado por el fotógrafo al cual le pertenecía y difícilmente éste le permitiría a otra persona utilizarla. En estos negativos se percibe una leve distorsión que los curva y hace ligeramente difuso su borde hacia la parte superior, detalle presente en cada uno de los catorce originales identificados con este tema y que nos hace inferir que la cámara tenía este desperfecto técnico que quedaba grabado en cada placa que era utilizada en ella.

  

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Una aclaración necesaria

 

Parte de la beca de investigación que dio pie a la creación del Fondo Documental de Fotografía Juan Ángel Irías del cual se desprende esta exposición con el tema de la virgen de Suyapa, fue identificar la creación fotográfica de este autor, así como recopilar y catalogar información relativa a él. Sin embargo, a la fecha debemos admitir que la escasa bibliografía que sobre el tema de la fotografía documental en Honduras o en temas de historia del arte nacional, han impedido a la fecha poder situar en el tiempo con exactitud los datos biográficos de este autor. Sí se han identificado una considerable de fotografías por él creadas, algunas de las cuales han sido mostradas en conferencias y exposiciones a nivel nacional y centroamericano también. Para citar un ejemplo, en el marco de la celebración del VI Congreso Centroamericano de Estudios Culturales realizado en el año 2017 en el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA) en la sede de la Universidad Centroamericana en Managua, se exhibieron impresiones en formato grande de las fotografías captadas por Juan Ángel Irías en placas de vidrio 10.4 x 6.2 cm cuya temática era el terremoto que en el año 1931 devastó a la capital del hermano país, Managua y que se convierten en un testimonio histórico y visual único de ese terrible suceso.

De lo que sí tenemos la certeza en que Juan Ángel Irías se inició en el estudio fotográfico de otro gran artista de esta disciplina, nos referimos a Rafael Ugarte, cuyos trabajos de retrato artístico fueron muy conocidos en su época y de los cuales se conservan buena cantidad de ejemplos atesorados por muchas familias capitalinas y de las comunidades del interior del país. En la página 3 de la edición del diario El Cronista correspondiente al 1 de octubre de 1914 aparece publicada en su sección La nota fugaz la siguiente información: Hoy se ha separado de los talleres de la Fotografía Ugarte nuestro amigo don Juan Ángel Irías. Y desde esta misma fecha trabajará en su domicilio en Comayagüela donde espera que le favorezcan con sus órdenes. Irías es competente en su oficio, es constante y ha adquirido muy buen gusto en sus labores. Notas aisladas como la anterior fueron publicadas en los diarios nacionales de las primeras décadas del siglo XX, y en ellas se refiere al trabajo de Juan Ángel Irías, pero aún queda pendiente mucha información personal sobre él que aun debemos identificar.

Dentro del voluminoso material documental creado por este artista, se identificó la presente colección que registró la procesión que llevó a la imagen de la virgen de Suyapa por primera vez desde su ermita en la aldea de Suyapa hasta el centro de Tegucigalpa, primero a la Catedral Metropolitana y luego recorriendo Comayagüela a la iglesia Inmaculada Concepción. El primero de enero del año 1947, el Comité Diocesano de Festejos del Segundo Centenario, a través de la Acción Católica de Honduras invitó a través de la prensa nacional a todos los fieles católicos a sumarse a las actividades programadas para celebrar “el segundo centenario del feliz y providencial hallazgo de la imagen venerada de Nuestra Patrona de Suyapa, hecho acaecido un sábado del mes de febrero del año 1747 en la aldea El Piligüin” por el humilde labrador Alejandro Colindres. Dentro del programa de este suceso, se planificó la visita de la virgen a la Catedral Metropolitana, procesión que fue la que ha sido registrada en película por Juan Ángel Irías y que ahora podemos compartir con la comunidad universitaria y sociedad hondureña en general. 

 

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La virgen de Suyapa sale en andas de su santuario en la antigua ermita de la aldea de Suyapa. Jueves 23 de enero de 1947. Fotografía por Juan Ángel Irías, negativo blanco y negro en película de nitrato formato placa 10.4 x 6.2 cm.

La tradición marca el 3 de febrero del año 1747 como el día del hallazgo de la imagen de la virgen de Suyapa en la aldea El Piligüin, honor que ha recaído en un humilde labrador llamado Alejandro Colindres. En una historia que se pierde en el tiempo, no puede encontrarse origen más humilde para la pequeña imagen de madera por él hallada y que con el correr de los años se ha convertido en una de las tradiciones religiosas más importantes y de mayor arraigo popular en la nación hondureña. De sencillo templo de paja y barro que fue en sus inicios, se convirtió en la primera mitad del siglo XX en una ermita sólidamente construida, la que aún podemos admirar en el presente. Luego la construcción de la que ahora conocemos como basílica menor de Suyapa le ha dado otra dimensión a la fe religiosa que el pueblo hondureño ha depositado en la humilde imagen en madera encontrada por el también humilde labrador hará un poco menos de tres siglos atrás.

En ese 1947 que deseamos rememorar al admirar las presentes imágenes, hemos encontrado amplia cobertura del evento en la prensa nacional, lastimosamente noticias escritas y ninguna imagen fotográfica, hecho obligado quizá por el poco desarrollo de las artes gráficas en el país que hacía algo complicado el proceso que permitía imprimir una imagen fotográfica en el limitado sistema de impresión tipográfico usado en el país por los principales periódicos de ese entonces. Una cita que describe perfectamente a la imagen superior, lo sería sin duda la siguiente referencia publicada por el diario de la tarde La Epoca un día después de la procesión:

La procesión comenzó en el santuario de Suyapa a las 11 de la mañana, lentamente, jubilosamente, hacia la Catedral. Y la virgen milagrosa hizo su ingreso al principal templo católico del país aproximadamente a las cinco de la tarde. Fueron seis horas de un desfile suntuosísimo, maravilloso espectáculo en el cual se confundieron, armoniosamente, todas las edades y las categorías sociales, en la igualdad suprema de la fe.

Diario La Epoca, viernes 24 de enero, 1947. Año XIV, No. 4057. Tegucigalpa: Imprenta La Democracia. Página 1.

 

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Procesión de la virgen de Suyapa por el antiguo camino a Tegucigalpa, hacia el fondo se aprecia la inconfundible silueta del cerro Triquilapa. Jueves 23 de enero, 1947. Fotografía por Juan Ángel Irías, negativo blanco y negro en película de nitrato formato placa 10.4 x 6.2 cm.

La imagen fotográfica estudiada como es debido, puede ser perfectamente un válido documento histórico. Negar esta cualidad es olvidar los casi doscientos años de historia visual que ha aportado esta disciplina artística desde su creación en el año 1826. Pero la interpretación o el estudio de la imagen fotográfica debe hacerse teniendo siempre presente el tiempo en el cual ha sido creada. De 1947 al presente han transcurrido 74 años en los cuales ha cambiado la forma misma de hacer fotografía y la ciudad en donde éstas han sido realizadas. 

Tegucigalpa en la primera mitad del pasado siglo XX no tenía comunicación con la aldea de Suyapa por el acceso que ahora nos es familiar y que en el presente conocemos, nombrado precisamente bulevar Suyapa. La procesión que vemos en la imagen superior transita por lo que es ahora el anillo periférico, a la altura de la colonia La Era, antes de tomar la calle rumbo hacia la colonia La Esperanza, que era el camino que antiguamente comunicaba este sector de la ciudad con la zona de San Felipe y luego con el centro de Tegucigalpa. Esa era la ruta y ese camino recorrió esta procesión multitudinaria que llevaba en andas el camarín que albergaba a la virgen de Suyapa. Si admiramos la fotografía superior y estudiamos la fisonomía de los rostros en ella retratados, encontraremos facciones de todas las clases sociales, edades y género, sin distingo alguno el pueblo hondureño se ve representado en estos rostros que acompañan a la venerada imagen.

Si ampliamos el análisis de la misma fotografía, vemos que la ciudad capital de ese entonces, se hallaba escasamente poblada en esos paisajes presentes en la imagen, lo que contrasta con la actual expansión residencial que ha hecho de esos espacios en la imagen despoblados, áreas residenciales hacia las laderas y comerciales hacia la orilla de la carretera. La vestimenta, la fisonomía de los retratados o el paisaje son sólo algunos de los elementos que podemos estudiar en la imagen fotográfica que nos permitirán conocer mejor a la sociedad y la nación retratada en ellas, papel que dimensiona la trascendencia del registro documental, así como su estudio y difusión.

 

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Procesión de la virgen de Suyapa recorriendo el antiguo camino a Tegucigalpa. Jueves 23 de enero, 1947. Fotografía por Juan Ángel Irías, negativo blanco y negro en película de nitrato formato placa 10.4 x 6.2 cm.  

Los vecinos de la aldea de Suyapa y los innumerables feligreses devotos a la imagen de la virgen continúan por la antigua calle de tierra que les llevaba de la ermita hacia el final de la avenida La Paz, para luego tomar rumbo hacia el centro de Tegucigalpa. Nótese en la imagen superior la ausencia de casas en contraste al elevado número de colonias que existen en esas mismas zonas en la actualidad, recordemos que para 1947 el núcleo urbano de la ciudad capital se restringía al centro histórico de las dos ciudades que la componen: Tegucigalpa y Comayagüela, lo que hacía que las zonas periféricas estuviesen escasamente pobladas, tal como podemos apreciar en esta y otras fotografías de la presente colección.

Los diarios de esa época se referían a la procesión como un suceso digno de rememorar para la posteridad, y no era para menos, por primera ocasión la venerada imagen de la virgen de Suyapa recorría la ciudad en una multitudinaria peregrinación desde su ermita en la aldea de Suyapa en una procesión que cruzó a pie la ciudad, siendo recibida en distintos puntos por diferentes gremios previamente organizados para hacer del evento un hecho memorable.

La página de portada del diario La Epoca del día siguiente a la histórica procesión señala precisamente esa trascendencia de dicha peregrinación, brindándonos valiosos datos, como la hora de inicio y finalización de la caminata:

No se recuerda, en los anales de la vida religiosa hondureña, un entusiasmo tan espontáneo y desbordante como el que presenciamos ayer en esta capital, en el suntuoso recibimiento a la milagrosa Virgen de Suyapa, con todo el relieve de una verdadera apoteosis...

...La procesión comenzó en el santuario de Suyapa a las 11 de la mañana, lentamente, jubilosamente, hacia la Catedral.

Diario La Epoca, viernes 24 de enero, 1947. Año XIV, No. 4057. Tegucigalpa: Imprenta La Democracia. Página 1.

 

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Preparativos previos a la procesión de la virgen de Suyapa hacia la Catedral Metropolitana de Tegucigalpa. Jueves 23 de enero, 1947. Fotografía por Juan Ángel Irías, negativo blanco y negro en película de nitrato formato placa 10.4 x 6.2 cm.

 La virgen de Suyapa fue convirtiéndose con el correr de los años en la mayor expresión de la fe católica en Honduras. El pueblo sencillo, las clases mejor acomodadas o intelectuales de toda índole expresaron su respeto y su admiración hacia la venerada imagen en distintas épocas. Escrito originalmente en agosto de 1946 en la Ciudad de México, el siguiente extracto de Rafael Heliodoro Valle -el ilustre intelectual hondureño que hizo su vida profesional fuera de nuestras fronteras, especialmente en la gran nación mexicana-, nos da una idea de la dimensión de la reverencia que la venerada imagen despertaba en todas las clases sociales y formas de pensar. Un recuerdo familiar le permite a Heliodoro Valle reseñar su admiración y la imaginación popular que la humilde imagen hace despertar en la mente del pueblo, las huellas de polvo en los diminutos pies de la virgen que relata Valle parecen perfectamente escritos para la caminata que un año después de concluido su escrito (1947) la virgen realizaría en los hombros del pueblo que devotamente cree en ella:

Escucho de nuevo su voz; aquella voz que parecía caer de la lluvia, hacia el naranjo en flor, frente al monte metido en luna llena. Era más allá de la medianoche. Los duendes se habían dormido entre la ceniza. Chisporroteaba el brillo de los leños crepitantes, mientras la cocinera seguía preparando viandas y manteles para desayuno y merienda. Dentro de unas cuantas horas, antes de que los luceros acariciaran la cresta de los gallos, saldríamos a pie, rumbo al Santuario entre pinares, para ofrecer en palabras puras nuestros corazones votivos.

...Mi madre nos hizo entrar al palacio de adobes iluminado de leyendas. Íbamos con la cándida curiosidad con que se quiere a una princesita pequeña, al amparo de lumbres hogareñas, que en ciertas noches abandonaba su palacio para jugar con los niños que están al otro lado del mar. Ya no había duda de que así era, porque en más de una mañana le encontraron huellas de polvo en los pies descalzos…

Rafael Heliodoro Valle. Prefacio al libro de Juan B. Valladares Virgen de Suyapa. (Tegucigalpa: Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Editorial Universitaria, 1995). Página III.

 

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Preparativos previos a la procesión de la virgen de Suyapa hacia la Catedral Metropolitana de Tegucigalpa. Jueves 23 de enero, 1947. Fotografía por Juan Ángel Irías, negativo blanco y negro en película de nitrato formato placa 10.4 x 6.2 cm.

 Vecinos de la aldea de Suyapa, gremios profesionales, agrupaciones católicas, el pueblo capitalino e infinidad de romeristas que año a año visitan a la virgen en su ermita, se organizaron ese día jueves 23 de enero del año 1947 para realizar la caminata que llevaría la imagen de la virgen de Suyapa hacia el centro de la ciudad capital, evento convocado desde el primero de ese mes por las autoridades religiosas y que motivó al pueblo común y gremios organizados a prepararse para tan magno evento.

En la imagen superior vemos como los grupos de feligreses se dirigen hacia la ermita con banderas hondureñas y estandartes de sus distintos gremios, cofradías o asociaciones, la fotografía muestra la plaza inmediata enfrente de la ermita de Suyapa, y registra casas de adobe y techos de teja que aún pueden verse en pie en el mismo sitio que muestra la imagen superior, a diferencia del paisaje que se percibe al fondo de montañas sin construcciones visibles que muestran las áreas aún sin poblar en ese tiempo de lo que son ahora colonias residenciales o áreas comerciales, hacia la izquierda superior de la fotografía puede distinguirse la inconfundible silueta del cerro El Picacho.

Los diarios nacionales de inicios de enero publicaban en sus primeras páginas los planes y expectativas que despertaban en la población los actos de celebración en honor a la virgen:

Con el laudable objeto de celebrar de la mejor manera el Bicentenario del hallazgo milagroso de la Virgen de Suyapa proclamada, por los muchos favores espirituales que el pueblo católico ha recibido de Ella, Patrona de Honduras, la Autoridad Eclesiástica, ha nombrado, como ya se sabe, un Comité integrado por distinguidos sacerdotes, para que en sus sesiones elabore el programa de las fiestas, con las cuales se honre a la milagrosa Virgen.

Entre los números del programa figura la traída de la imagen, que se hará el 23 del próximo enero, para ser honrada en nuestra Catedral con un solemne novenario...

Diario La Epoca, jueves 2 de enero, 1947. Año XIV, No. 4038. Tegucigalpa: Imprenta La Democracia. Página 1.

 

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Procesión de la virgen de Suyapa cuando salía de San Felipe hacia la avenida La Paz. Jueves 23 de enero, 1947. Fotografía por Juan Ángel Irías, negativo blanco y negro en película de nitrato formato placa 10.4 x 6.2 cm. 

 La avenida La Paz fue hacia la década de los cuarenta del pasado siglo XX era uno de los principales proyectos urbanísticos de la ciudad capital que comunicaba el centro histórico con la zona donde se hallaba el Hospital San Felipe. Las notas publicadas en la prensa nacional que se referían a la procesión de la virgen de Suyapa llamaban la atención en que además de la gran cantidad de feligreses que caminaban en la peregrinación, el pueblo capitalino esperaba el paso de ella a la orilla de las calles de la ciudad de manera ordenada y atenta, lo que reafirma la idea de que ha sido un evento multitudinario como pocas veces se ha visto en la historia nacional.

La nota publicada en la portada de diario La Época que informaba todo lo relacionado con la procesión, mencionaba puntos conocidos de la capital por donde transitó la comitiva de devotos que llevaba a la virgen, sitios que se han identificado también en la presente serie fotográfica. Esta similitud de descripciones -escritas, en la prensa nacional, y visuales, en la presente serie fotográfica-, reafirman la importancia de la investigación académica para conocer y escribir nuestra propia historia, en este caso, imagen y escritura se complementan y se enriquecen mutuamente, permitiéndonos construir mejor esta histórica procesión, misma que al presente no se ha vuelto a repetir, no al menos a pie, en una especie de romería y penitencia en honor a la venerada imagen. La citada noticia de diario La Epoca dice así en sus puntos principales:

Desde muy temprano de la mañana estuvieron desfilando caravanas trás caravanas, en automóviles y a pie, hacia el santuario de Suyapa nido de la fe de un pueblo, en la altura de su moral cristiana. Difícil sería hacer un cálculo de cuantos millares de personas fueron ayer a Suyapa y cuantos millares más esperaron el desfile de la Virgen a lo largo de la Avenida de La Paz, en el frondoso árbol de El Guanacaste y a través de la Avenida Jerez y calles adyacentes...

Diario La Epoca, viernes 24 de enero, 1947. Año XIV, No. 4057. Tegucigalpa: Imprenta La Democracia. Página 1.

 

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El público esperaba ansioso el paso de la procesión en honor a la virgen de Suyapa a su arribo a la avenida La Paz. Jueves 23 de enero, 1947. Fotografía por Juan Ángel Irías, negativo blanco y negro en película de nitrato formato placa 10.4 x 6.2 cm.

Esta masiva participación del pueblo capitalino, tanto en la procesión que a pie llevaba la imagen de la virgen de Suyapa, como la de aquellos que jubilosos y expectantes le esperaban a lo largo de todo el trayecto, se debió también a la planificación y difusión de las actividades desde los primeros días de enero hasta el 23, día en el cual se llevó a cabo finalmente la procesión.

Noticias en la prensa nacional también dan pistas sobre la organización del evento y la realización de actividades previamente planificadas que seguramente influyeron para que se diera esa masiva participación tanto de caminantes como de público que celebraba su recorrido. La portada de diario La Epoca del 16 de enero informa que el recibimiento de la procesión en distintos puntos del recorrido previamente acordados iba a estar cargo de gremios y asociaciones, como los participantes en esta avenida La Paz que estuvo bajo el cuidado de los obreros capitalinos, quienes imaginamos asistieron con grandes expectativas y en gran número, tal como muestra la fotografía superior, en donde vemos a un público numeroso que se dirige hacia el punto de reunión en donde el comité organizador les asigno su participación, que era recibir a la virgen y a la procesión a la altura del Hospital San Felipe, el cual apenas se aprecia al final de la calle en la imagen superior. La noticia en sí decía en su parte principal:

En esta fecha el Congreso Nacional emitió Decreto instituyendo con motivo del segundo centenario del hallazgo de la Virgen de Suyapa, Patrona de Honduras, la “Feria de la Virgen de Suyapa”, que durará del dos al quince de febrero. Para esta celebración, que principiará el 23 del corriente con el arribo a esta capital de la milagrosa virgencita, se invita a los católicos para su recibimiento y para su solemne novena que principiará el veinticuatro en Catedral. Y para que a su regreso se le acompañe al Santuario el domingo dos de febrero. A su arribo los obreros capitalinos la recibirían en San Felipe y en el puente del Guanacaste la Acción Católica y en la Catedral los Caballeros del Santo Entierro.

Diario La Epoca, jueves 16 de enero, 1947. Año XIV, No. 4050. Tegucigalpa: Imprenta La Democracia. Página 1.

 

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Capitalinos esperaban la procesión de la virgen de Suyapa sobre el puente Centenario, cerca del barrio Guanacaste. Jueves 23 de enero, 1947. Fotografía por Juan Ángel Irías, negativo blanco y negro en película de nitrato formato placa 10.4 x 6.2 cm. 

Tocaba recibir a la virgen y a la multitudinaria procesión a su paso por el histórico barrio Guanacaste a la Acción Católica. La fotografía superior muestra a una considerable cantidad de público que esperando el paso de la procesión cubría por completo el puente Centenario inaugurado apenas cinco años atrás en honor al primer centenario luctuoso de Francisco Morazán, puente que unía al barrio y al centro de la ciudad con la recién pavimentada vía de la avenida La Paz. Esta fotografía nos permite tener una panorámica de la zona hacia mediados del siglo XX, en la que podemos admirar el frondoso árbol de guanacaste que cuenta la tradición le dio el nombre a este conocido barrio, vemos también destacada la blanca estructura de la que era la escuela José Cecilio del Valle, alrededor de la cual existen muy pocas casas, lo que es natural ya que el límite urbano de Tegucigalpa apenas llegaba en ese tiempo hasta este histórico barrio.

Precisamente en el barrio Guanacaste, la prensa destaca el discurso que diera el prominente abogado Jorge Fidel Durón a nombre de la Acción Católica. La página de portada del diario La Epoca así refería este suceso:

Un hermoso discurso, lleno de fe religiosa y de fervor cívico, fue pronunciado por el Lic. Jorge Fidel Durón en el Guanacaste, al ser recibida allí la Virgen de Suyapa, en la tarde de anteayer, en su apoteósica procesión desde su santuario hasta la Catedral Metropolitana. He aquí las palabras dichas por el orador:

“Maravillosa Señora y Madre Nuestra Muy Amantísima: Nuestro regocijo no tiene límite. En nuestros espíritus enguirnaldados con Vuestra presencia hoy reverdece la fe con fulgor extraordinario, las campanas de la alegría interior repican de gozo cantando hosannas y a vuestro mirífico paso arrojamos las rosas frescas de nuestra tradicional veneración y de nuestro más respetuoso afecto”.

Diario La Epoca, sábado 25 de enero, 1947. Año XIV, No. 4058. Tegucigalpa: Imprenta La Democracia. Página 1.

 

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El anda de la virgen de Suyapa a su llegada al barrio Guanacaste, ahí la Acción Católica le recibiría con discursos y convivio. Jueves 23 de enero, 1947. Fotografía por Juan Ángel Irías, negativo blanco y negro en película de nitrato formato placa 10.4 x 6.2 cm. 

Una verdadera marea de feligreses devotos esperaba por la procesión a su paso por el barrio Guanacaste, los que luego de su arribo acompañaron a la venerada imagen en lo que le restaba de camino para llegar a la Catedral Metropolitana. Es impresionante el número de personas presentes en el acto, lo que refleja la veneración hacia la imagen de la virgen de Suyapa, tradición que prevalece y que hace que cada 3 de febrero la aldea de Suyapa todos los años se vea llena de feligreses demostrando su apego a la virgen, llevando flores, encendiendo candelas o cumpliendo penitencias voluntariamente impuestas.

La fotografía nos muestra pocas casas, la mayoría de las visibles en la imagen son de adobe y sus tejados los cubre teja, arquitectura tradicional heredada de tiempos de la colonia, lo que no sería extraño de ver en este barrio que por tradición se dedicaba a la elaboración de adobes para la venta. A su paso bajo la frondosa copa del imponente árbol de guanacaste, el anda y los porteadores que llevaban a la virgen se detuvieron a escuchar los discursos que en honor a su recibimiento les expresaron distintos miembros de la Acción Católica, en especial quisiéramos citar un fragmento del discurso pronunciado por Jorge Fidel Durón en esa ocasión y publicado en la prensa nacional:

Virgen Trigueña de nuestras tribulaciones: Al más humilde de los hombres, al más pequeño de los mortales, al menos digno de vuestros devotos le ha sido dado el singular encargo de formular, con el alma de hinojos, la salutación de bienvenida a nuestra ciudad, que es Vuestra también. Y aquí nos tenéis congregados, prosternados a Vuestras plantas, en un solo universal afán de seros gratos.  

Brilla en nuestros ojos el entusiasmo de los iluminados; arde en nosotros y se consume en oblación Vuestra nuestro amor por Vos; y nuestras manos y brazos agitan alborozados los estandartes de triunfo de las fieles legiones de Cristo en Vuestro honor.

Diario La Epoca, sábado 25 de enero, 1947. Año XIV, No. 4058. Tegucigalpa: Imprenta La Democracia. Páginas 1 y 4.

 

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La imagen de la virgen de Suyapa se abre paso lentamente en el barrio Guanacaste. Jueves 23 de enero, 1947. Fotografía por Juan Ángel Irías, negativo blanco y negro en película de nitrato formato placa 10.4 x 6.2 cm.

 No imaginamos las dificultades por las cuales el artista Juan Ángel Irías ha debido pasar para realizar el registro fotográfico de esta procesión en honor a la virgen de Suyapa. Basta admirar la procesión plena de feligreses en la imagen superior para dimensionar la labor del fotógrafo. En el texto de introducción a esta exposición, se explica rápidamente las complejidades que implica el uso de cámaras de formato grande, como la que debió utilizarse en el presente registro documental. Estas cámaras, además de ser grandes, necesitaban la mayoría de las veces un trípode que las mantuviera estables, y al ser una cámara grande, requiere también un trípode acorde a sus dimensiones, imagine ahora al artista en medio de este mar de gente colocando su trípode para poder captar la imagen, y aún si prescindiera del uso de él, imagine captar una fotografía en medio de multitudes de las dimensiones que admiramos en la fotografía. Pero el arduo esfuerzo del artista ha valido la pena y ahora podemos admirar esta ventana al pasado.

Por la dimensión de la figura de Jorge Fidel Durón y las sentidas palabras por él expresadas en el barrio Guanacaste al recibir a la virgen de Suyapa en nombre de la Acción Católica, quisiéramos citar otro fragmento del discurso pronunciado:

Señora Divinísima: Aunque vivís constantemente en nuestros corazones como llama de amor; aunque estáis presente en nuestras diarias plegarias, has querido venir en la imagen material que plugo al cielo daros al constituiros en nuestra vecina incomparable y en nuestra cercana y benévola protectora.

Levantando nuestros espíritus del plano de lo terreno, al evocar Vuestro doblemente centenario y providencial hallazgo, mi voz no es mía sóla ni a Vos recurre en nombre de sólo una de nuestras ciudades.

Diario La Epoca, sábado 25 de enero, 1947. Año XIV, No. 4058. Tegucigalpa: Imprenta La Democracia. Página 4.

 

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La procesión de la virgen de Suyapa a su salida del barrio Guanacaste, atrás quedan los frondosos árboles que le dieron el nombre al lugar. Jueves 23 de enero, 1947. Fotografía por Juan Ángel Irías, negativo blanco y negro en película de nitrato formato placa 10.4 x 6.2 cm.

Otra virtud importante en la fotografía es la capacidad del artista de anticiparse a los hechos, en otras palabras, ir siempre adelante de los acontecimientos. Al entrar la procesión de la virgen de Suyapa al barrio Guanacaste, Juan Ángel Irías capta sus imágenes registrando de esa forma el evento: entrando al barrio, los cargadores del anda, los ángeles y la virgen misma aparecen de espalda o de tres cuartos, dando la idea al espectador de la dirección hacia la cual se mueve la procesión. En la presente imagen, el fotógrafo se adelanta a la procesión y la capta vista desde el frente, como indicando que ya sale del lugar y avanza hacia el centro histórico de la ciudad. No es sencillo tampoco el ángulo elegido por el artista para captar la fotografía, su cámara y él mismo debieron estar por encima de los feligreses, captando perfectamente el anda y el camarín que protege a la virgen en su peregrinar y cuando descansa en el refugio permanente de su ermita.

Como la procesión abandona el barrio Guanacaste, concluyamos también su descripción con la despedida en el discurso pronunciado por Jorge Fidel Durón precisamente en el barrio Guanacaste al recibir a la virgen de Suyapa en nombre de la Acción Católica. En diario La Epoca, este discurso fue publicado íntegro y hoy deseamos reproducir su parte final:

Virgen inmaculada: Nadie mejor que Vos conocéis a Vuestros hijos. Sabéis bien que no somos fanáticos ni idólatras. Sabéis que, si adolecemos de los múltiples defectos que gravitan sobre los humanos, su plaga no es exclusivo mal nuestro y Vuestra misericordia es infinita.

Por ello esta modesta salutación quiere a la vez, ser súplica y ruego para que, en Vuestra inagotable piedad, no nos dejéis ya nunca; y así como reináis suprema en nuestros hogares en las polícromas estampas del recuerdo, os pedimos queráis permanecer por siempre en nuestras almas a fin de que, sirviéndoos mejor, os podamos rendir perpetuamente el homenaje de nuestros corazones...

Diario La Epoca, sábado 25 de enero, 1947. Año XIV, No. 4058. Tegucigalpa: Imprenta La Democracia. Página 4. 

 

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Procesión de la virgen de Suyapa cuando ya toma la avenida Jerez para encaminarse a la Catedral Metropolitana. Jueves 23 de enero, 1947. Fotografía por Juan Ángel Irías, negativo blanco y negro en película de nitrato formato placa 10.4 x 6.2 cm 

Ya a la altura de la procesión recorriendo la avenida Jerez, los portadores del anda que lleva los ángeles y el camarín de la virgen son los Caballeros del Santo Entierro, quienes son el gremio responsable de recibir la imagen venerada a su arribo a la Catedral Metropolitana. En la imagen superior vemos nuevamente la pericia del fotógrafo en estar siempre adelante de la procesión y captar su paso en el mejor ángulo, si revisamos la colección completa, veremos que siempre ha buscado estar parado en algo que le hace sobresalir a la altura de los participantes de la procesión, así lograba registrar en sus fotografías la estructura del anda, los portadores y una panorámica de los participantes, elementos que no captaría si simplemente hiciera las tomas desde la visión de pie que tendría al estar al mismo nivel del resto de los caminantes de la procesión. Parecen comentarios sin relevancia, pero cuando se hace fotografía una ligera variación en la altura desde la cual se realiza, puede hacer la diferencia entre una fotografía normal y una imagen excepcional.

A pocas cuadras de su destino final, la procesión fue creciendo en participantes, lo que fue registrado en distintas publicaciones de la prensa nacional:

Tegucigalpa, con motivo de la llegada de la milagrosa virgencita de Suyapa, Patrona de Honduras, que estuvo ocho días en la metrópoli, se convirtió en el lugar de concentración de millares de personas que ya del norte, sur, occidente y oriente del país, vinieron en caravanas interminables a dar realce a las festividades llevadas a cabo en honor de la Virgen de los Hondureños. Todas esas personas, juntamente con los visitantes de México, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, a la par que elevaron sus plegarias a la virgencita de Suyapa...

Diario La Epoca, martes 4 de febrero, 1947. Año XIV, No. 4066. Tegucigalpa: Imprenta La Democracia. Página 1.

 

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Procesión de la virgen de Suyapa iniciando el regreso hacia su santuario en la aldea de Suyapa la mañana del domingo 2 de febrero, 1947. Fotografía por Juan Ángel Irías, negativo blanco y negro en película de nitrato formato placa 10.4 x 6.2 cm.

Si bien es cierto, la identificación de 14 fotografías que registró esta histórica procesión del año 1947 es un hecho relevante para enriquecer la historia de la fotografía documental en Honduras, imaginamos que el registro original debió haber contado con más imágenes. La prensa nacional reseña que visitó la iglesia Inmaculada Concepción en Comayagüela, imágenes que no hemos encontrado, tampoco existe las que debió haber captado a su arribo a la Catedral Metropolitana, aunque quizá la hora de su llegada -alrededor de las 5:00 pm-, pudo haber hecho irrealizables las fotografías por la disminución de la luz solar, no olvidemos que es 1947, la sensibilidad del material fotográfico no permitía hacer tomas en condiciones de iluminación reducidas o quizá es que simplemente estas fotografías no han sido encontradas aún.

Del regreso de la virgen a su ermita sí existe la imagen que registra el evento, y lo podemos admirar en la fotografía superior. Una banda de músicos encabeza la procesión, ubicada al costado de la Catedral hacia la avenida Cervantes. La luz del Sol que por su dirección nos indica que viene del Este, nos señala que era muy temprano por la mañana, lo que es comprensible pensando en el largo trayecto que le espera a la comitiva que acompañaría el regreso de la imagen de la virgen de Suyapa a su santuario en la aldea de Suyapa. La prensa nacional también registró la procesión de retorno y en diario La Epoca se publicó la siguiente reflexión:

La celebración fué magnifica, brillante e imponente a la vez que digna del acontecimiento histórico y religioso. Y ella fue cerrada con broche de oro al ser llevada, el domingo pasado, en solemne procesión, a su templo humilde pero venerado, la milagrosa virgencita de Suyapa. El público de Tegucigalpa nunca había presenciado una procesión como la del domingo. Millares de personas asistieron a ella. La carretera que de Tegucigalpa conduce a Suyapa, desde muy temprano de la mañana se convirtió en una caravana interminable de creyentes que llenos de fe se encaminaban a rendir una vez más su homenaje a la Patrona de Honduras...

Diario La Epoca, martes 4 de febrero, 1947. Año XIV, No. 4066. Tegucigalpa: Imprenta La Democracia. Página 4.

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