Página 1 de 2

Arturo Luna: honores en su primer centenario de nacimiento. 1926-2026

Por Paúl Martínez. Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Fototeca Nacional Universitaria


 

Arturo Luna

Un joven Arturo Luna es retratado en Italia cuando realizaba estudios de arte hacia la década de los cincuenta del pasado siglo XX. Foto Gorini Faenza, fecha desconocida, copia en papel fotográfico blanco y negro 7 x 9.5 cm. Esta imagen fue reproducida de la colección documental del poeta Roberto Sosa

« Haz clic en la imagen para visualizarla en alta resolución. »

Resumen

Transcurrido un siglo del nacimiento del maestro Arturo Luna (1926-1978), la Universidad Nacional Autónoma de Honduras presenta una selección de diez obras del artista en distintas técnicas y soportes que nos dan una idea de su prolífica producción. Formado en Europa, Luna representa una de las primeras generaciones de artistas egresados de la Escuela Nacional de Bellas Artes que viajaron posteriormente a Italia para estudiar técnicas innovadoras que les permitieron a su retorno al país crear piezas únicas que el transcurrir del tiempo ha dispersado y que en el presente no nos es posible admirar, excepto por contadas obras que fueron adquiridas en su tiempo por instituciones públicas y privadas que si pueden apreciarse en exhibición, -en muy reducido número debemos admitir-, y esto pese a su extensa producción artística realizada en poco más de tres décadas de creación, por lo que exposiciones como la presente son necesarias para conocer y honrar su vida, pero también su legado.

Palabras clave

Historia del arte hondureño, pintura, esmalte cerámico, escultura.

Esmalte

Arturo Luna. 1978. Sin título. Esmalte cerámico sobre cobre. 15.5 x 20.2 cm. Fotografía por Paúl Martínez en formato digital 35mm, 2022

« Haz clic en la imagen para visualizarla en alta resolución. »

Occidente de Honduras: cuna de artistas

Arturo Luna nació en el departamento occidental de Copán un 31 de marzo del año 1926, en la entonces sencilla comunidad de Santa Rita, muy cercana al sitio arqueológico de fama mundial: Copán, un nombre que no ocupa mayores referencias para remitirnos a la cuna de la civilización maya asentada a lo largo de su fértil valle, sitio afamado por el complejo y elaborado arte que adorna sus edificaciones y monumentos, por lo que no es de extrañar que de esa zona occidental de nuestra nación hayan surgido grandes exponentes de nuestra historia del arte: Moisés Becerra (1926-2018) nacido en Dulce Nombre de Copán y hermano mayor de Longino Becerra (1932-2018) -pintor el primero y crítico de arte el segundo- o Arturo López Rodezno (1904-1975) oriundo de Ocotepeque, entre otros destacados artistas nacionales nacidos de esa zona de Honduras. Desconocemos si el maestro Luna visitaba el sitio arqueológico de Copán en su infancia y adolescencia, siendo su lugar de origen -Santa Rita- tan cercano a la esplendorosa ciudad-Estado del periodo clásico maya. Aclarando un poco este punto, Moisés Becerra escribiría el año del deceso del maestro Luna un sentido homenaje a su memoria, en el cual comenta el entrañable amor que éste le guardaba a su terruño materno: «Recién llegado a la capital nos habla ininterrumpidamente de Santa Rita, Colinas y Copán Ruinas, lugares maravillosos de su infancia y adolescencia y que él nunca olvidara» (Becerra, 1978, p. 5).

Independientemente de que sí en su infancia visitara o no el sitio arqueológico de Copán, la influencia del arte maya es evidente en la producción del maestro Luna, aunque podríamos encontrar también referencias en su obra de vasijas polícromas del Úlua -zona lenca-, especialmente en la figura de las aves estilizadas tan recurrentes en sus pinturas y esmaltes cerámicos sobre cobre. Pero, a decir verdad, la carencia de un registro documental de obras o la imposibilidad de admirar piezas originales en físico, hace difícil confirmar esta aseveración, tanto en la influencia del arte maya como también del arte heredado de la antigua cultura lenca, este es un tema del cual solo podemos conjeturar ante la carencia de material visual que se pueda estudiar.

En el año 1976 en una entrevista realizada al maestro Luna por Julio Escoto (1944), éste le afirmaba «recuerda que soy de Copán, el sitio de la naturaleza imponente donde los más fantásticos pájaros crecen y surcan la maravilla del vuelo en armonía perfecta de color y forma» (Luna, citado en Escoto, 1976, p. 22). Por lo que vemos que sí, el milenario arte de Copán ha estado presente como referencia para el artista Luna, siendo su infancia y temprana adolescencia casi vecino de la incomparable ciudad.

Hacia la primera mitad de la década de los cuarenta, un joven Luna emprende un día el viaje de su natal Santa Rita hacia la capital a iniciar estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes (ENBA) en un decenio complejo para la institución por su todavía reciente creación, aquel joven que apenas había rebasado los quince años se entregaría en cuerpo y alma a su pasión de toda la vida: el arte. Becerra compartía en el escrito antes referido de 1978 las carencias e inequidades padecidas por los primeros alumnos de la institución, desventuras que no amilanaron su decisión de ser artista y consagrar su vida por completo al arte.

Arturo Luna Milan

Arturo Luna recorrió distintas ciudades de Italia visitando museos y admirando obras escultóricas en espacios públicos, en la imagen superior le vemos -hacia el centro de la imagen-, en la Piazza Duomode Milán. Autor desconocido, 2 de mayo del año 1956, copia en papel fotográfico blanco y negro 8.75 x 13.8 cm

« Haz clic en la imagen para visualizarla en alta resolución. »

Buscando el saber allende el océano

El artista en una entrevista publicada en la prensa nacional hacia 1976, refiere que: «En 1953 -continúa diciendo- hice una exposición en el Congreso Nacional y en esa forma reforzar la solicitud de una beca para continuar estudios en Europa. Afortunadamente gané la beca y me trasladé a Roma, Italia en donde permanecí cinco años realizando estudios más avanzados» (Luna, citado en Hoy celebra sus 50 años el artista hondureño Arturo Luna, 1976, p. 10). Moisés Becerra en su escrito de 1978, refiere que es en ese 1953 cuando Luna viaja a Italia, Becerra viajó a Italia el 27 de julio de ese año y cuenta que meses después se encontraron en Roma:

En cuanto nos saludamos me narró su viaje, sus impresiones y temores, el vuelo de los aviones de línea a través del Atlántico. Luego me habló de sus proyectos e intenciones de estudiar en Faenza, la cuna de la cerámica italiana y europea. Recuerdo que mientras conversábamos de estas cosas importantes extraía de su chaqueta tropical una bolsita azul, en ella los primeros óxidos que la Escuela usara en tiempos de Serafín. Enseguida comprendí que los metales y los secretos profundos de la tierra hondureña venían con él y que el país en breve tiempo tendría un ceramista completo (Becerra, 1978, junio 13, p. 8).

Castelli

Como parte de su propia formación, Arturo Luna visitó sitios históricos de toda Italia, en la imagen superior le vemos posar en las cercanías de Castelli, comunidad famosa por su cerámica y sus paisajes en los Apeninos de Teramo, en el último año de su estadía en Italia. Autor desconocido, 1958, copia en papel fotográfico blanco y negro 9.5 x 6.5 cm

« Haz clic en la imagen para visualizarla en alta resolución. »

A su regreso al país en 1958, Arturo Luna se une al cuerpo docente de la ENBA, así nos lo confirma en su escrito el maestro Becerra cuando afirma que en ese año le encuentra en Honduras y luego de largas pláticas sobre el arte nacional, afirma que: «Juntos trabajamos en Bellas Artes y por tres años consecutivos lo veré atareado en el banco de pruebas, poniendo en práctica lo aprendido en Europa» (Becerra, 1978, junio 13, p. 8). Su experiencia en Italia le acompañaría toda la vida, en reiteradas ocasiones así lo expresó en distintas entrevistas y reseñas que amistades suyas hicieron de él y que hemos encontrado publicadas en la prensa y revistas culturales de la época.

revista Presente

Portada de la revista Presente en su edición de septiembre de 1964, Año I, No. 2. Esta publicación fue un proyecto de difusión del arte y la cultura centroamericana como un aporte editorial del poeta Oscar Acosta. Por la naturaleza de la impresión gráfica de la época, la escultura de Arturo Luna se reproduce a una tinta -azul- y la imagen gráfica de la revista en color negro proceso

« Haz clic en la imagen para visualizarla en alta resolución. »

Un toro de verdad…

…Arturo Luna sonríe al recordar un ligero episodio. “Una señora de aquí –recuerda–, que tiene mucho dinero, se sintió atraída por un toro de cerámica que hice, parecido a los que aparecen en las pinturas rupestres de Altamira. Lo quiso comprar, y yo lo valoré en 200 lempiras. La dama se encrespó. “Estas loco, Arturo, –me respondió–. Con 200 lempiras compro un toro de verdad” (Gamero, 1970, p. 13).

La referencia anterior la narra Manuel Gamero Durón (1934-2018) en un artículo publicado en las páginas de la revista Extra -otro proyecto editorial del insigne poeta Oscar Acosta (1933-2014)-. Lo que Gamero narra en ese escrito, aunque parezca a primera vista folclórico o pintoresco -y más cercano a una broma que a un hecho real-, retrata lo que para buena parte de la sociedad significaba el arte en ese entonces. Y para muestra de ello, continúa el escrito refiriendo lo que para el maestro Luna representaba dedicarse a temas y composiciones que el público adquiría pero que él no sentía como creaciones originales:

Eso no lo veo como creación –analiza–. Es algo en lo que yo mismo tuve que caer para poder vivir; tener que hacer ceniceros con motivos mayas, que es una cosa que el turista quiere porque es barato. He hecho grandes cantidades de estos ceniceros, pero estoy consciente de que eso no es una obra que pueda salvar el prestigio artístico (Luna, citado en Gamero, 1970, pp. 13-14).

Ceniceros

Uno de los ceniceros que menciona el maestro Luna, son productos en serie que si bien tienen su sello estético y técnico, se realizan más para venta artesanal y no en sí como obras de arte. Esmalte cerámico sobre cobre, 10 x 6 cm. Colección privada

« Haz clic en la imagen para visualizarla en alta resolución. »

1976. Medio siglo de vida, exposición en el Instituto Hondureño de Cultura Interamericana

El primero de abril del año 1976, Arturo Luna celebró su arribo a los cincuenta años de vida con una exposición retrospectiva en donde presentó poco más de sesenta obras en distintas técnicas y materiales (23 esmaltes sobre cobre, 14 pinturas -6 óleos, 1 pastel, 1 madera quemada, 1 acuarela, 6 técnica mixta, 1 crayón y 3 azulejos-, además de 24 cerámicas, según se enlistan en el catálogo de mano que para la muestra se hizo circular). Recordemos que el autor nació el 31 de marzo de 1926, para ese abril de 1976 ya habría alcanzado medio siglo de vida y con la exposición lo deseaba conmemorar. Si leemos la rápida descripción de las técnicas por el artista utilizadas en esta muestra, notaremos la habilidad del maestro Luna de dominar una amplia gama de posibilidades, lo que explicaba mejor en la entrevista antes referida de Julio Escoto, en donde el artista comentaba al literato sus intenciones al querer realizar la muestra:

Verás: cumplo hoy 50 años de vida, y como al analizar esa terrible pregunta que uno se hace como sentado encima de la tierra “¿qué hago, qué he hecho?” “¿Qué tengo?, empecé a ver mis cosas, las que conservo en mi colección. De allí fue recordar las piezas que están en galerías particulares, y mi trabajo de los últimos dos años, y pensé en que tenía que hacer que la gente viera mi trabajo. Que era invertir los factores: yo doy a mi público lo mejor que he hecho (Luna, citado en Escoto, 1976, p. 22).

Guerreros

Arturo Luna. 1976. Guerreros. Óleo sobre tela. 80 x 56 cm. Fotografía por Paúl Martínez en formato digital 35mm, 2026. En el catálogo de la exposición del maestro Luna mostrada en el Instituto Hondureño de Cultura Interamericana en 1976, como título de esta pintura aparece Antiguos guerreros. Esta obra pertenece a la colección plástica del Banco Atlántida

« Haz clic en la imagen para visualizarla en alta resolución. »

Contáctenos

Centro de Arte y Cultura
Sede Comayagüela
Barrio Concepción, entre segunda y tercera avenida, séptima calle, frente al Parque La Libertad, Comayagüela, M.D.C. Honduras.

Sede Paraninfo
Centro Histórico de Tegucigalpa, frente al Parque La Merced y contiguo al Congreso Nacional.

cac@unah.edu.hn
2216-5100
Ext. (Comayagüela) 100797 - (Paraninfo) 101008
Cerrar

Opciones de Accesibilidad Visual

Cambiar Tamaño de fuente

Fuente más legible

Cambiar Tamaño de fuente

Calendario 2025 Portal de Estadística